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A bunch of butterflies —privado

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A bunch of butterflies —privado

Mensaje por B. Iskra Yaxley el Sáb Dic 27, 2014 4:54 am


A bunch of butterflies
Diez de Agosto, 11:00. Tienda de Animales. Nathalie A. Goyle

Ese pajarraco de mierda parecía dispuesto a torturarle. De hecho, ese día el mundo entero conspiraba en su contra. La estúpida lechuza que se veía obligada a usar, estaba enferma, había cogido un resfriado —o el equivalente a uno que tenían las lechuzas—; algo que ningún bicho decente cogería jamás. Pero esa no era más que la cereza del pastel, el verdadero grano en el culo de esa tarde era Nathalie Goyle. Vaughn le había dicho que el viejo Greg había enviado una carta, demandando una reconciliación. El padre de Bee había lanzado una carcajada y había dicho, lo siento, abejita, parece que tendrás que ir a reconciliarte. Y ella había bufado, lo que le había hecho reír todavía más. No había ayudado nada la cizaña que metió Allen, que esa mañana estaba preparándose para ir a ver a uno de sus amigotes sin cerebro, que sólo podía pensar en faldas cortas y la biblia de pureza que le habían grabado con fuego en su vacío cráneo. Los detestó, pero no le quedó más que aceptar. Además la lechuza tenía que vivir, o eso había dicho su hermano. A decir verdad, a ella le habría dado lo mismo que el pájaro se muriese, de hecho, sería casi una buena noticia, podrían comprar algo decente; o nada en lo absoluto. ¿Para qué quería una propia? Por doce kunts una profesional haría todo el trabajo.

El animal ululó. Sin preocuparse por la mirada de desprecio que le echaría la mujer al otro lado de la calle, golpeó la jaula con el muslo, dándole tal sacudida que el pajarraco batió las alas para no caerse. En ese momento divisó a lo lejos a Goyle. Como pocas veces, no tenía claro el plan a seguir. ¿Fingía, o era demasiado tarde para eso? Había pasado los últimos meses de clase ignorándola y había quemado todas las cartas que le había enviado durante el verano. ¿Qué pretendía con esa reconciliación? Era una cabeza hueca, todavía más estúpida de lo que creía. Ardió, furiosa. Esa zorra asquerosa, ¿quién se creía para escribirle? ¿Para atreverse a presentarle? Soy de lo que debes correr, cariño. Porque ella se lo había buscado, no podía pretender que se quedase con los brazos cruzados mientras se robaban lo que le pertenecía—. Miren quién está aquí —dijo, con una voz dulzona, cantarina, que pocas veces utilizaba, remarcando el leve acento ruso que siempre poseería.

Nathalie Goyle, con su cabello perfectamente peinado, y el aspecto tan arreglado que incluso durante su amistad le había molestado. Suéltate el pelo, cariño, muéstrame quién eres. Se mordió la lengua para no preguntar sobre las mariposas, para no hacer una broma sobre lo mismo. ¿Habría recibido el último regalo? Era la cabeza del gato de Gregory en la puerta de entrada. Qué delicia. El minino había sido un verdadero encanto, había saltado a los brazos de Iskra, que en otros tiempos le había acariciado. No se había quedado para ver su reacción, sólo le había pagado a un muggle para ponerla en el lugar indicado, y había desaparecido. No podía arriesgarse a estar cerca, levantaría demasiadas sospechas. Miró a Goyle como un niño mira a la escoba de juguete nueva que le han regalado por Navidad. Sólo que Nath no vería nada diferente, la misma Iskra de siempre, con una eterna cara de aburrimiento.

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Re: A bunch of butterflies —privado

Mensaje por Nathalie A. Goyle el Sáb Dic 27, 2014 5:44 am

Esto tenía que ser una maldita broma. Sabía que su abuelo estaba loco, dañado mental y le encantaba meterse en donde no le llamaban, pero esta vez se había pasado de la raya totalmente. Una cosa es que me dijera que hacer con mi vida, obligarme a escuchar diariamente sus sermones sobre el peso que estaba sobre mis hombros, que era una Goyle y debía servir como un hermoso y delicado portal para las siguientes generaciones de sangre pura; y una cosa muy distinta era intervenir en mi vida. En el momento en el que escuche de sus arrugados labios que había enviado una carta a los Yaxley solicitando una reconciliación en la relación que anteriormente teníamos Bee y yo sentí una pequeña ira correr por mi cuerpo. Ella creería que la necesitaba, que la extrañaba y que anhelaba nuevamente su amistad, cuando en realidad nada de eso era verdad…  bueno no del todo. Habíamos sido amigas desde que tenía memoria, no amigas empalagosas, pero sí de esas amigas que das por sentado que tendrás toda la vida, y de la nada dejo de hablarme, sin explicación, sin razón, solo se alejo de mi y también alejo a Allen, quien era en realidad a quien más extrañaba. Al inicio solo por  mi afán de querer tener explicación de todo le comencé a enviar lechuzas, recados y cartas, pero nunca obtuve respuesta, al poco tiempo me di por vencida, eso de rogar, no es lo mío.

Salí de la habitación con el ceño fruncido  intentando evitar hacer un berrinche, lo único que me quedaba era arreglarme para poder estar presentable, no tenía sentido ya que Bee siempre estaba tan… desaliñada y poco arreglada que el estar a un lado de ella me levantaba el ego un poco. Reí por lo bajo mientras terminaba de peinarme, y ponerme un hermoso moño en mi cabello, si encontraba a Allen debía estar aun más presentable, y no porque me gustase de alguna manera, sino porque sabía que Bee era una celosa con él.

No me gustaba aparecer abruptamente porque me despeinaba, por lo que decidí ir por medio de red flu, iba con una sonrisa enorme en el rostro, esperaba encontrarme con Allen y molestar un poco a Bee, sin embargo esa sonrisa se convirtió en escalofríos en el cuerpo al pasar a un lado de la entrada y recordar la cabeza del maldito gato de su abuelo, algún psicópata tenía algo contra ella, y a pesar de tener un poco de miedo aun no lo había contado a nadie. Menee un poco la cabeza intentando despejar ese recuerdo y llegue por fin a casa de los Yaxley, sin embargo Bee no se encontraba ahí, nada nuevo, esa chica no sabía nada de ser una buena anfitriona, uno de los elfos me indico hacia donde se había dirigido y no me quedo más que aparecerme allí.

Después de un rato la vi a lo lejos, se encontraba mirando lechuzas, suspire profundo antes de acercarme totalmente y sonreír como si nada hubiera pasado. – Buenos días Bee, es un milagro el dar contigo. – Dije alegremente mientras la miraba detenidamente. – ¿Allen se encuentra contigo?– dije distraídamente, sonriente imaginando su reacción mientras miraba un gato negro en una de las jaulas.
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Re: A bunch of butterflies —privado

Mensaje por B. Iskra Yaxley el Sáb Dic 27, 2014 3:26 pm


A bunch of butterflies
Diez de Agosto, 11:00. Tienda de Animales. Nathalie A. Goyle

¿Quería jugar? Es todavía más estúpida de lo que creía. Conocía a Nathalie Goyle, y aquella era una batalla que no podía ganar; acabaría hundiéndose en su propio atrevimiento. Lo bastante valiente y estúpida como para preguntar por Allen. Así que al final su cerebro había unido las dos neuronas que le quedaban, y había llegado a una conclusión. ¡Quién lo hubiera dicho! Tenía más que montones de ropa y rebeldía inútil en esa cabeza hueca—. No tienes tanta suerte —respondió—. Allen está acostándose con alguna chica lo suficiente tonta como para caer en sus brazos —agregó. ¿O debía decir, caer en los brazos de ella? Aunque la mayoría de las veces, esas zorras no le importaban. No eran una amenaza, no realmente. Sólo un montón de muñequitas —como las que ella tenía—, que su hermano podía usar a gusto. ¿Querría ser Nathalia una más? Probablemente. Podía imaginarla arreglándose para Allen. Apretó los dientes y respiró hondo, no podía perder los estribos, no allí.

¿Buscando una mascota nueva? —preguntó, con inocencia. Era totalmente imposible que sospechase de ella, no había dejado pista alguna. Además, seguro no le creía capaz. Nadie creía a Iskra capaz de nada;  tenía mala leche, un apellido desagradable y mala fama, pero seguía sin ser presentar un peligro. Crédulos. Y Nathalie Goyle, pese a su inteligencia, era bastante crédula también. Si no, ¿por qué hacía la guerra tan directa a su abuelo? Había formas más astutas de desatarse del problema, pero a la Ravenclaw no se le ocurrirían—. Yo debería conseguir una, ¿algo de tu recomendación? —se acercó a la que antes había sido su amiga—. ¿Un gatito, tal vez? —y metió dos dedos por la jaula del gato negro, que se acercó curioso a sus dedos. Era curiosa como Iskra parecía adormecer hasta el más esencial instinto natural. Gato o humanos, si se trataba de ella se acercaban corriendo, buscando una caricia que pocas veces encontraría.

Rascó la cabeza del gato y leyó el nombre en la plaquita metálica, Tickle. Le resultó gracioso y apropiado. Su pajarraco volvió a ulular, demandando la atención de su molesta ama. Rodó los ojos, y se dirigió hasta el mostrador—. Buenos días —saludó al empleado, que devolvió el saludo de forma cordial. Bee apoyó la jaula con su lechuza, para que ambas pudieran verla—. Está enferma, no sé qué tendrá —dio, como explicación—. Déjame ver —el empleado estiró las manos para coger al animal, que se removió, acostumbrado a rechazar las de sus dueños—. ¿Cómo se llama? —inquirió. No tenía la más pálida idea. Su hermano seguro le había puesto un nombre, pero ella le llamaba pajarraco a secas. No sería lo más adecuado para decirle a un amante de los animales, seguro acababa diciéndole que su mascota estaba así porque no recibía ni el amor, ni la atención necesaria. ¿Cómo se llamaba el gato del viejo Gregory? Sköll —respondió, lo bastante alto como para que Goyle escuchara. Si le preguntaba el por qué, respondería que era por el lobo de la mitología nórdica, ese que perseguía al sol. Estaba segura que Goyle lo había puesto porque era extranjero, y casi sonaba sofisticado. Patético.

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Re: A bunch of butterflies —privado

Mensaje por Nathalie A. Goyle el Sáb Dic 27, 2014 8:34 pm

Sabes que él es como un hermano para mí, lo quiero de la manera en la que tú lo haces. – Dije sonriente mientras jugueteaba un poco con el gato. – Además, aquí entre nosotras que lo queremos tanto y no tenemos posibilidad alguna con él, es muy apuesto, no creo que se le dificulte que alguien caiga rendida hacia él. – le dije con una sonrisa enorme en el rostro, mientras acomodaba un poco mi moño, estaba divirtiéndome a costa de ella, y sabía perfectamente que Bee era consciente de eso, pero no podía perder los estribos ahí, era un lugar público y se suponía que yo  no sospechaba nada sobre sus raros sentimientos hacia su hermano. Me acerque a la jaula en donde llevaba a su pobre lechuza. – No, con Patitas, mi lechuza es más que suficiente. Los gatos no son mi perdición, pero si a ti te gustan…– susurre mientras le guiñaba un ojo al joven del mostrador, estaba segura de haberlo visto antes, pero no sabía en donde, probablemente en la escuela.

Fruncí un poco el ceño al mirarla tan animosamente con el gato de la tienda, era algo raro de parte de ella, ni siquiera a su pobre lechuza la trataba bien, bastaba con ver en qué estado estaba la pobre criatura, aunque dejando a un lado sus mascotas, bastaba con verla a ella, ese cabello tan desaliñado y enredado, de nada servía que lo tuviese largo si un nido de abejas podría vivir ahí fácilmente. ¿Qué hacia aquí? Podría estar en casa leyendo o arreglándome las uñas, pero no, estaba aquí intentando arreglar una relación que nunca había sido buena con una de las personas más diferentes a mí, realmente las iba a pagar caro el abuelo, muy caro.

Simplemente me recargue un poco en el mostrador mientras miraba como trataba con cuidado el chico a la lechuza, quería salir de aquí, el olor a animal ya estaba comenzando a asquearme y fue entonces cuando escuche ese estúpido nombre de voz de Bee, no, debí haber escuchado mal. – ¿Cómo se llama?– le pregunte mientras rascaba un poco mi ceja, intentando borrar la imagen del maldito gato de mi abuelo, decapitado y sangrando justo en mi puerta principal, además de que podría jurar que había mariposas muertas dentro de la boca de Sköll, respire profundamente intentando alejar las mariposas de mi mente, cerré los ojos brevemente y suspire.– Es un lindo nombre.– concluí mientras le acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja de Bee.– Debes arreglar este cabello, es hermoso para que lo tengas así.– susurre intentando cambiar el tema, y esperando que ella mordiera el anzuelo y sin más dejáramos de hablar de ese maldito nombre para no poder pensar en el estúpido gato ni en las asquerosas y aterradoras mariposas.
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Re: A bunch of butterflies —privado

Mensaje por B. Iskra Yaxley el Mar Dic 30, 2014 1:49 am


A bunch of butterflies
Diez de Agosto, 11:00. Tienda de Animales. Nathalie A. Goyle

¿Para qué mierda decía su abuelo que quería reconciliarse si iba a estar pasándose de lista todo el rato? Su patético intento de hacerle enfadar le hizo reír entre dientes. Otra más que había escuchando los rumores que circulaban por el castillo, ¿en verdad los creería? Lo dudaba seriamente. Los Yaxley eran demasiado puros, demasiado limpios como para algo así. Ese nivel de morbo no parecía pegar con la imagen que daba la familia. Le sonrió—. Sí, una desgracia que no tengamos ninguna posibilidad —concordó. Tal vez tú no tengas posibilidad, cariño. ¿Qué eran esas chicas casuales para Allen? Nada. Podía engañarlas, jugar con ellas a su antojo, pero al final del día no eran más que descartables. Goyle era descartable también. ¿De verdad crees en su amistad sincera? quiso preguntar. Ilusa. Alzó una ceja al ver que le guiñaba un ojo al chico en el mostrador. Merlín, qué rápido se había convertido en una zorra. Sonrió con diversión, el chico parecía más incómodo que halagado. Deseó con todas sus fuerzas que el empleado fuera un squib o un hijo de muggles; al menos así estaría al mismo nivel que Nathalie

Anotó a Patitas en su lista. Ya se le ocurriría algo para lechuza, tendría algo para cada cosa que Nath conociera. La arruinaría poco a poco, incluso sus relaciones desquiciaría. ¿Y quién sospecharía de Bee? La desaliñada Bee, la frágil y pequeña, la que sacaba muy buenas notas en clase, y tenía pocos amigos. Goyle no sabría qué la había golpeado—. Un tanto pretencioso —replicó con respecto al nombre—. ¿Por qué no llamarlo Bobby o Sammy como el resto de la gente? —rodó los ojos, burlándose de las tonterías que a veces hacían los Goyle, y todas esas personas de clase alta. Era tan despreciables como aquello que odiaban.

Apartó la mano de la muchacha con una expresión gélida, ¿cómo se atrevía a tocarle? Sus asquerosas manos de zorra en su cabello. Quiso abofetearla, lo habría hecho de no estar frente al mostrador. Qué va, le habría mandado una maldición que recordaría el resto de su vida. Iskra no toleraba el contacto con los demás, sólo un pequeño número de personas tenía permitido tocarle, y sólo después de conceder su permiso. Las manos ajenas le hacían sentir violada—. ¿Para qué? —alzó una ceja—. ¿Para verme como ? —se burló—. Tengo cosas más importantes por las cuales preocuparme que el cabello bonito —despreció su comentario, y también casi todo en lo que Nath creía. Superficial, engreída y vanidosa. Goyle era detestable. Sonrió—. No me malentiendashazlo, pero aspiro a gastar mi tiempo en algo mejor —tenía un tono de voz tan amable, que el empleado le miró con confusión. Era curioso como los gestos y los tonos podían cubrir las palabras. Fue ella quien tomó el cabello de Nath ahora. Un mechón perfecto, que sostuvo entre sus dedos como si fuera lo más delicado del mundo—. Yo podría ayudarte a mejorarlo un poco, si es lo que a ti te interesa —el brillo en macabro en sus ojos pasó desapercibido—. Oh, podría hacer tantas cosas, Nath —suspiró, como si en verdad buscara complacerla después de su negativa.

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Re: A bunch of butterflies —privado

Mensaje por Nathalie A. Goyle el Mar Dic 30, 2014 9:37 pm

Me exalte un poco al sentir como alejaba mi mano bruscamente, y por un momento sentí escalofríos en todo mi cuerpo al sentir esa mirada que había posado sobre mí, no estaba segura si eran alucinaciones mías pero por un segundo sentí como si mi vida estuviera en peligro, pero todo el miedo se volvió en una mezcla de indignación y burla. Por supuesto que nunca se vería como yo, dejan a un lado el cuerpo que tenia y la estatura, el estilo era algo con lo que una ya nacía. Estaba segura de que ella creía que solo me la pasaba frente al espejo, pero en realidad pasaba más tiempo detrás de un libro o practicando con la varita, sin embargo mi aspecto también era algo importante, algo que nunca se debía descuidar, mi familia tenía un alto estatus y yo no podía mancharlo.  

No Bee, nadie es igual, pero eres hermosa por dentro deberías dejar que se note por fuera. – dije mientras me hacia un paso para atrás al reaccionar que nunca había estado tan cerca de ella, Bee siempre mantenía distancia entre las personas por alguna extraña razón, aunque en realidad ella siempre era rara. – Yo también me ocupo en otras cosas importantes, si te sabes organizar te da tiempo para todo. –comente mientras escuchaba su raro tono de voz, tan… amigable y meloso que simplemente no era acorde con su personalidad, y al parecer no era la única persona que lo notaba, ya que el chico del mostrador se veía tan contrariado como yo.

Ahora quien se había acercado era ella, y no solo eso, había tomado un mechón de mi cabello, tomándolo con tanta delicadeza como si fuera algo valioso para ella, me sentí incomoda ante la invasión de espacio por parte de ella, y no porque no me gustase que las personas me tocaran, sino por el hecho de que ella lo había tomado, era tan extraño el suceso que la confusión se vio reflejada en mi rostro al fruncir el ceño. Aleje su mano tocándole la muñeca, sobre su playera intentando no tocar su piel para no desencadenar nada malo y con una sonrisa enorme y falsa le dije alegremente.– –Es una oferta demasiado generosa de tu parte, pero mi cabello es perfecto tal cual es. No me gusta experimentar con él, ya sé lo que me queda bien y lo que no.

Me aleje de ella para poder soltar una risa discreta, ni en un millón de años dejaría que Bee tocara mi cabello, no podía ni arreglar el suyo y tenía el descaro de intentar hacer algo con el mío. Me acerque nuevamente a las jaulas que tenían en la parte trasera, de nuevo me volvía a preguntar qué es lo que hacía aquí.
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